viernes, 27 de agosto de 2010

¿Quién da la vez?

Hace unos días estaba yo viendo por televisión un amistoso partido de fútbol cuando de repente un comentario me sacudió la pereza de los oídos. El comentarista estaba relatando una gran ocasión que había tenido un jugador y su frase fue que tal jugador había tenido la mejor… la mejor… y no le salía ‘ocasión’ ‘oportunidad’, no le salía nada; y como ya no quedaban más segundos para desperdiciar dijo… ha tenido la mejor vez del partido, y, claro, yo me eché a reír. Lo lamento, porque no está bien reírse de los demás y menos cuando están en momentos de apuros, pero es que ‘vez’ me pareció tan poco apropiado en esa frase… purista me llamaréis algunos, pues no, os digo yo, soy lo más ‘de andar por casa’ que os podáis imaginar, pero si me puedo echar unas risas con lo que se va diciendo por ahí, me las echo.

Hoy, sin ir más lejos, unas compañera de trabajo y yo nos hemos reído a carcajadas en plena calle porque su confusión lingüística ha sido muy divertida. Ella es extranjera y no habla casi nada de español (nos comunicamos en inglés) y como está dispuesta a aprender español lo antes posible, yo me he ofrecido a hacer un intercambio de idiomas, ella me ayuda con mi inglés y yo a ella con su español. Bien, pues de sus primeras clases (no las mías, las de la escuela) de español ha sacado un amplio vocabulario familiar y de vestuario y seguramente de ahí ha venido confundir abrigo con abuelo, y cuando se ha dado cuenta de lo que en realidad estaba diciendo no hemos podido hacer menos que estallar en carcajadas… ponerse a los pobrecitos abuelos sobre los hombros, si no es absolutamente necesario, no está nada bien…

Qué buenos los momentos en que nos reímos, ¿verdad?

miércoles, 18 de agosto de 2010

Subida de impuestos

Decía Pepe Blanco hace unos días que nos va a subir los impuestos a niveles europeos porque en España están demasiado bajos… pues sabedlo todos, estoy absolutamente de acuerdo, pero con una condición. Va, Pepe, solo una.
Si me subes los impuestos a niveles europeos, quiero que también me subas el salario a nivel europeo. Porque yo, vivo en Barcelona y cobro en Barcelona, entonces… ¿por qué tendría que tener los impuestos como si viviera en Londres? Ni crisis ni tonterías. Venga, te permito semejante desliz porque estamos en periodo vacacional y el verano, insisto, es francamente malo para casi todo, pero para otra vez piensa un poco lo que dices que no está el horno para… muffins

sábado, 14 de agosto de 2010

Maneras de vivir

No pienses que estoy muy triste
si no me ves sonreír
es simplemente despiste,
maneras de vivir...

¿Hay alguien por ahí que no conozca esta canción? Que levante la mano… mmmm, vaya, pues no sé si echaros de mi blog o dejaros que os quedéis y la conozcáis. Va, que es broma, por supuesto quedaos, que mi blog es libre y todos aprendemos de todos.
No sé por qué pero la letra de esta canción viene muy a menudo a mi mente, en especial en la voz de Rosendo. Será porque todo lo que haces de adolescente, marca.
Pero no os hablaré hoy de mi adolescencia (interesantísima, por otro lado), os hablaré de cómo ahorrar.
Ayer fui al supermercado a comprar una botella de zumo. Desde que estuve en Roma, Dios sabrá por qué, me acostumbré a tomar un vasito de zumo por las mañanas, a vueltas con la leche, y total que ayer fui a comprar una botella porque me quedaba poco y cuál es mi sorpresa al llegar a casa y repasar la cuenta, cuando vi que me habían cobrado casi 50 céntimos menos que su precio habitual. Observé el asterisco al lado del precio que indica que era un artículo en oferta, pero me extrañó, porque no había ningún cartel que lo indicara. Me pareció tanto el ahorro que me dije a mí misma que aun a suerte de gastar más de lo que tenía previsto esta semana, tenía que volver a por más. Al menos, dos botellas, un euro de ahorro en total. Y sí sí, hoy he vuelto temprano (ese tipo de ofertas no duran ni medio día si están bien visibles) y ya había un cartel enorme que lo indicaba y muy pocas botellas. De modo que he cogido dos y para casa tan contenta.
Parecen tonterías, pero oye, con ese eurito pagaré mañana la mitad del periódico, no está mal, ¿verdad?
Bueno, amigos, pues este ha sido el primer consejo de ahorro del blog. Vendrán más (que una se lo está currando mucho ante el montón de gastos que se le avecinan), pero como cualquier título que le ponga al tema del dinero va a resultar molesto, lo llamaremos, sencillamente, Maneras de vivir :-)

miércoles, 11 de agosto de 2010

Paul Auster II

Hace unos meses os hablé de Paul Auster y un libro que acababa de leer. Bien, pues hoy me veo obligada a hablaros de otro.
La semana pasada me quedé con una considerable cara de idiota cuando llegué a una librería de Barcelona que me gusta mucho y estaba cerrada porque se habían trasladado a otra calle. Me quedé pasmada porque no era consciente de cuándo se habían trasladado, la última vez que estuve allí fue para comprarle un libro a mi por entonces chico por el día de Sant Jordi. Supongo que inconscientemente, como aquello no salió bien, no volví (no salió bien la historia con el chico, el libro salió divinamente). El tema es que se han trasladado bastante lejos de su ubicación anterior. No me cae a desmano (casi me va mejor que donde estaban antes), pero como yo los ubicaba allí, ahora los tendré que ubicar allá.
Y otro día, porque aquél ya no me daba tiempo, fui a visitar la nueva librería. Muy linda, sí. Creo que algo más pequeña que la anterior, pero curiosa y bien distribuida. Me llamaron la atención dos cosas: la primera, una cita de Chaplin en una pared (“todos somos aprendices, la vida es tan corta que no da para más”) y la segunda, su sección de novela. No sé por qué mis ojos se fueron disparados a las novelas de Paul Auster, y allí se quedaron.
Tuve en mis manos unos cuantos títulos e incluso me dejé aconsejar por la amable y experimentadísima dependienta, cosa que por aquello de que me dejen tranquila no suelo hacer nunca; me aconsejó otros títulos e incluso alguno de la actual mujer de Auster, Siri Hustvedt, de la que también me han dicho que es una gran escritora. Pero no hubo nada que hacer, me decanté por el primero que había cogido, al azar, sin ni siquiera gustarme el título (La noche del oráculo).
Me lo acabé en pocos días. Qué libro tan interesante y tan bien escrito. La historia del protagonista me encandiló en seguida, pero lo hizo aún más la del protagonista de la novela que escribe el protagonista, total, que llegó un momento en el que no sabía quién me estaba gustando más, si el escritor, el escritor del escritor, el editor del escritor, la ciudad de Nueva York o la amante de alguno de ellos…
Una de las cosas que me dijo la dependienta (sin que yo le preguntara) fue que uno debe elegir los libros que lee según el estado de ánimo en el que se encuentre. Pues bien, el mío debía de ser excelente, porque elegí francamente bien.

jueves, 29 de julio de 2010

Vivan las vacaciones de los demás

Pero tranquilos, que no me he vuelto loca, ahora mismo os lo explico.
Ayer me llevé una grata sorpresa cuando descubrí que en mi supermercado habitual no estaba la chica de siempre cobrando en la caja, había en su lugar un chico muy joven que se movía con bastante agilidad al pasar los productos por el lector de códigos de barras y que pese a ser casi la hora de cerrar, tenía con toda probabilidad, la misma cara de frescura que a las 9 de la mañana. Definitivamente, era el sustituto de la chica que se encuentra de vacaciones. Benditas sean sus vacaciones, en primer lugar porque ella lo estará pasando de maravilla y en segundo lugar, porque han puesto a un jovencillo en su lugar, que se estará ganado cuatro duros este verano y que nos está alegrando el espíritu a los que por motivos X, tenemos que seguir comprando en el supermercado estos días.
No sé qué motivos tendrá este chico para tener esa frescura y esa energía pese al trabajo más o menos motivador que está desarrollando este verano (diría que no es el primer estío que se dedica a ello o al menos tiene una capacidad de aprendizaje pasmosa), pero alabo la vitalidad que transmite, ojalá nos diera un poquito de su alegría en cada ticket que nos entrega. Ojalá todo el mundo fuera a trabajar con un poquito de alegría en el cuerpo, por poquita que sea, ved qué buenos efectos surge. Gran ejemplo ese chico.
Yo, mientras, sigo esperando que lleguen mis vacaciones, que aún tardarán, pero como buena optimista que soy, sé que todo llega… felices merecidísimas vacaciones a todos.

viernes, 23 de julio de 2010

Los ojos se van

Detrás de lo que no deben. Eso es lo que me ha sucedido esta semana.
Hace tiempo hubo un accidente de coche en Barcelona porque el conductor se quedó embobado mirando un cartel donde aparecía una señorita ligera de ropa. Bien, pues eso es más habitual de lo que parece. Bueno, es habitual que nos quedemos embobados mirando fijamente algo o a alguien mientras el resto de nuestro cuerpo continúa como si tal cosa, lo de estamparse con el coche no lo es tanto, para fortuna de todos.
Porque claro, con un poco de mala suerte, tenemos accidentes como el que os he comentado y si no pasa nada, se queda en una mera anécdota…
Y ahí va lo que pasó: una mañana muy temprano iba yo camino del metro cuando en el mismo lugar que todos los días, se detenía el chico de la furgoneta que transporta los diarios gratuitos. Yo nunca cojo ninguno, pero me maravilla la cantidad de personas que se arremolinan a las 7 y media de la mañana esperando al chico y los diarios en cuestión. Bueno, pues como os decía, el otro día me quedé observando al chico que se iba a tener que enfrentar con la multitud esperadora, y lo miré con tanta fijación, yo creo que más por el sueño que llevaba yo que porque el mozo tuviera interés alguno, que no vi el bastón de una chica ciega que venía hacia mí. Cuando lo vi, mejor dicho lo noté en mis pies, tuve que pegar un salto que ni los saltamontes, porque de otro modo, primero hubiera caído yo y luego ella encima de mí, una tragedia de buena mañana. Pero por suerte, parece que tengo los reflejos en forma y se pudo evitar la tragedia, eso sí, me acabé de despertar de golpe. Si al menos el chico hubiera sido guapo…
En fin, que a ver si ponemos un poco más de atención, que nos puede ir un disgusto gordo en ello.

sábado, 17 de julio de 2010

La gente

Si os he de decir la verdad, nunca he confiado gran cosa en la gente. Debe de ser algún trauma que arrastro desde la infancia, pero lo cierto es que cuando se trata de participar en reuniones de personas que no conozco (eso que llamamos gente) me lo pienso y lo valoro con detalle antes de decidirme a ir.
Esto os lo cuento porque he empezado a recuperar la confianza. En la última semana, además de producirse las dos manifestaciones populares más contradictorias que se recuerdan en Barcelona, yo he pasado por las dos reuniones con personas que me han hecho recuperar un poquito de la confianza que puedo llegar a tener en la gente.
La primera fue una fiesta sorpresa para un amigo. Su pareja le organizó una fiesta de cumpleaños sorpresa en un formato de lo más original: un picnic. Allá que nos fuimos un grupo de gente (la mayoría solo teníamos como nexo de unión el cumpleañero) a comer unas deliciosísimas viandas a la sombra de unos árboles sobre una toalla. Qué bien me lo pasé, qué gente más maja conocí y cómo nos divertimos todos sin saber por qué. Hemos prometido repetir el encuentro.
La segunda reunión de esta semana fue una agradable cena con unos compañeros de trabajo a la que se unieron ex compañeros, algunos de los cuales no conocía más que de vista. Qué bien me lo volví a pasar. Descubrí que juego muy mal a los bolos, pero creo que lo importante allí era pasar un buen rato y no tanto ganar un campeonato. No lo prometimos, pero también repetiremos el encuentro.
Qué alegría descubrir que en realidad, y aunque a veces parezca que no, hay gente muy maja por ahí. Qué gusto, ¿verdad?

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