miércoles, 9 de febrero de 2011

Letargo

Hola a todos,
Como cada invierno les pasa a muchos animales, este año me ha tocado a mí. Y aunque se trate de una de mis estaciones preferidas (nunca por encima de su predecesora, el otoño), este invierno estoy demasiado inactiva en mi blog.
Sabía yo que estudiar un master ocupaba mucho de tu tiempo libre, pero hasta que no se mete uno en él, no sabe cuánto.
Os pido disculpas por este letargo, porque además de dejaros sin una nimia fuente de reflexiones, me dejo a mí misma sin lugar para dar rienda suelta a todos los renglones que uno tras otro acuden a mi cabeza sin ocasión de hacerse realidad.
Prometo apuntar las mejores ideas en una servilleta y a la mínima que tenga un minuto, os las cuento.
Gracias a todos por esperar y, por supuesto, os dejo con una buena melodía, no creo que sea la versión que más os guste, pero como es mi blog y es mi letargo, me quedo con una que ahora mismo me parece bastante original :-D
Nos vemos.


sábado, 15 de enero de 2011

Alcohol

Cuando se cumplen dos semanas de la entrada en vigor de la ley antitabaco en España, los que me conocéis esperáis como agua de mayo que escriba sobre la misma, pero estoy tan estupefacta con los beneficiosos efectos de la ley sobre el olor de mi ropa que de momento, os hablaré de otros temas. El alcohol, por ejemplo.
El alcohol es francamente malo. Ya sé que estáis cansados de oír y de leer que mucho alcohol en tus venas (por más que se jactara Ramoncín) no trae nada bueno ni para tu hígado ni, por motivos que a continuación os explicaré, para tu cabeza. Pero vale la pena repetirlo, os lo aseguro.
Estaba yo la otra tarde tosiendo como una loca en la consulta del médico (me encuentro algo mejor, gracias), cuando a nuestro lado se paseaba arriba y abajo una chica que apretaba su cabeza con ambas manos, daba la impresión de que le iba a estallar y si esa era la impresión que nos daba a nosotros, no quiero ni pensar qué impresión le daba a ella.
La muchacha se sentó algo más allá, al lado de otra, a la que por lo que se ve no le dolía nada. La otra sacó su teléfono móvil del bolso e hizo una llamada. Gracias a la mitad de esa llamada (la de la chica acompañante) todos nos enteramos de qué le había pasado. Estando de fiesta, ella y un grupo de amigos habían bebido más de la cuenta, demasiado probablemente, y cuando regresaban a casa, la chica se había resbalado y se había caído de espaldas golpeando su cabeza contra el suelo. Quiero pensar que su trasero llegó al suelo antes que su cabeza o un brazo o un hombro, porque de llegar primero la cabeza, a buen seguro que la hubiéramos visto bien vestida y rodeada de flores en horizontal, pero como estaba allí, quise pensar en positivo.
Una pequeña recomendación: si bebes, ni conduzcas, ni hagas estupideces, porque te puede ocurrir algo soberanamente estúpido, en el mejor de los casos.
Pero como todos sabéis que siempre intento ver la versión más positiva de las cosas, os dejo con una imagen más optimista del alcohol. Imaginaos esta otra estampa: de fondo música suave, una botella de vino, luz de unas velas y una manta… no me negareis que es ideal. Aisssss, el invierno es lo que tiene, a menudo apetece taparse con una manta, ¿verdad?

domingo, 2 de enero de 2011

Página en blanco

El mayor miedo de todo escritor es el de enfrentarse a una página en blanco. Da miedo e incluso pavor el situarse frente a un espacio en blanco en el que se supone que has de verter ingeniosas o ilustradas ideas y ese miedo se multiplica si encima te pagan por ello.
Pero cuando suelto esta verdad, me viene de inmediato a la cabeza un buen amigo coleccionista de cervezas del mundo que me ha repetido más de una y de dos veces lo importante que es la labor de investigación previa a ese momento. Como decía aquel… si viene la inspiración que me pille trabajando, ¿verdad?
Pues algo parecido me ha venido esta mañana a la cabeza cuando en uno de los vídeos que veo en inglés por aquello de practicar los idiomas explicaban qué tenemos que hacer este nuevo año 2011 para tener éxito económico. La locutora del vídeo, con una sorprendente voz bastante desafinada pero muy entusiasta, nos explicaba que para alcanzar unos buenos propósitos financieros para 2011 (reducir nuestra deuda, ahorrar más y gastar menos) solo tenemos que seguir tres (me temo que no muy sencillas) reglas: tener un objetivo realista (en la cantidad y en el tiempo), escribir nuestro plan para llevarlo a cabo y, por último, usar la cabeza y no el corazón, a la hora de actuar.
No sé si parece sencillo o complicado, pero yo por lo menos, me pongo a ello sin dilación, que el año en el que entramos no se avecina fácil en términos económicos, pero sé que si nos enfrentamos con una buena actitud, puede que resulte un poco mejor.

martes, 21 de diciembre de 2010

La justicia

No es frecuente encontrar bares, cafeterías, restaurantes o locales en los que aún sirvan el azúcar en terrones.
Tal vez ando muy equivocada, pero lo cierto es que hacía mucho tiempo que nadie me ofrecía uno hasta ayer.
Andaba yo tan entretenida en Zaragoza con el frío y el primer cumpleaño de mi adorado sobrino cuando se me ocurrió entrar en una conocida (y única) cafetería de la Plaza de los Sitios a tomarme un café con leche. Cuál fue mi sorpresa al descubrir los dos terroncillos junto a la taza, ¡qué cosa tan antigua! pensé. Con los prácticos, cómodos y equitativos que resultan los sobrecillos… ¿y si quiero más de un terrón y menos de dos?, ¿pido un cuchillo para echar el azúcar exacto que yo desee?
Por suerte para los terroncillos no soy persona de muchas manías, con lo que sin pensármelo mucho, les quité el envoltorio y se fueron directos a la taza.
Al terminarme el café me marché de la cafetería tan feliz como había entrado, pero con la profunda disquisición en mi cabeza sobre lo difícil que es a veces en la vida, ser justo.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Autocontrol

Autocontrol es lo que hubieran necesitado unos pocos hace unos días, cuando ‘a la valiente’ y sin encomendarse a santo alguno, se decidieron a no ir a trabajar para reivindicar su causa laboral. Mira tú qué bien. Lo malo es que su no ir a trabajar afecta a, por un lado, muchas personas, y, por otro (y con más consecuencias) a muchos bolsillos de personas.

Estoy hablando de los controladores aéreos de España, qué majos ellos. Independientemente de sus dificultades laborales, que en ningún momento negaré que las deben de tener, y gordas, es evidente que muy sanos del juicio no andan. Pobrecicos míos. Qué mal se habrán explicado cuando los ciudadanos de a pie nos hemos quedado con que ganan un dineral y encima se quejan (el otro día me decía un compañero de trabajo inglés… (oh, God, one hundred euros per year and they go on strike?, why?) Claro, en esta vida no todo es el dinero, y por supuesto tampoco me molesté en explicárselo a mi compañero. Si los propios interesados no se molestan en explicarnos qué problemas tienen y lo único que se les ocurre es que jodiendo al personal en lo que más les duele van a conseguir arreglar sus problemas, pues yo no voy a preocuparme en hacer bandera de sus reivindicaciones (bastante tengo con las mías).

He leído en algún diario que mañana jueves los controladores deciden si van a la huelga o no. Por mí que vayan, ahora mismo, si me lo dicen con tiempo, como suele ocurrir cuando hay una huelga de conductores de tren, de autobuseros, de recogedores de basuras (estas, sin duda son las peores… qué apestosas), yo me organizo y decido si arriesgarme a volar con los servicios mínimos, si tomar otro medio de transporte o si quedarme en casa, pero si vuelven a decir que todo es absolutamente normal y llego un día al aeropuerto y me encuentro con que no puedo volar porque a 120 controladores les ha dado un vahído de golpe, qué casualidad, les desearé lo peor, es decir, que resucite Ronald Reagan y les dé un susto de muerte. Hombre ya, tanta altivez…

jueves, 25 de noviembre de 2010

UNE

Definitivamente, claustrofóbica no soy. Me paso media vida sumergida en las entrañas del metro. Desde mi época de juventud en la facultad, ya iba yo kilómetros arriba, kilómetros abajo. Más tarde por motivos de trabajo fue otra línea, pero igualmente kilómetros arriba kilómetros abajo, varié unas cuantas veces de empresa pero nunca varié de parada de metro en la que debía bajarme. Si acaso variaba de salida, en función del destino, pero parada la misma, Diagonal.
Por amoríos varios he sido más de coche (el de los amoríos, no el mío, que yo no gasto de momento semejante utensilio), pero por amores de verdad más bien el tren o a pie, que también se dio el caso. A día de hoy de nuevo kilómetros arriba y kilómetros abajo, y tan contenta que me cruzo la ciudad…
Es que en el metro pasa de todo, bueno y malo, como en todas partes, vaya perogrullada que acabo de soltar, diréis, pero es que hay quien no se cree lo que acabo de decir porque lo más emocionante que le ha ocurrido en el metro es que las puertas no se abran al llegar a una estación y el metro continúe como si tal hasta la siguiente… no, si os fijáis bien y vais con los ojos bien abiertos, pasa de todo.
Hoy sin ir más lejos, ha pasado que me ha dado un ataque de risa, la gente obviamente no sabía por qué pero yo sí. Ayer en clase de Gestión de la calidad estuvimos hablando de las famosas normas ISO (para mí Iso es otro tipo de norma, pero os lo cuento otro día más adelante, si no os importa…). Bien, pues los nombres de las normas de calidad en España comienzan con las siglas correspondientes UNE, y UNE es Una Norma Española. Increíble la llaneza, cuando ayer lo explicó el profesor casi me caigo de la silla por la risa. Todos nos reímos, por supuesto, pero yo más, porque es extrañísimo que un artículo forme parte de las siglas… y ahí es donde me entró la risa, me puse roja, no podía parar, me puse a llorar de la risa y aunque mis compañeros ya han comprobado que soy persona muy risueña, ayer lo acabaron de confirmar… y claro, hoy iba en el metro tan contenta y cuando ha venido la escena de ayer a mi cabeza, me he puesto a reír a carcajadas otra vez. Lo malo es que aquí no tenía contexto, así que la mayoría habrán pensado que estoy loca… pero no.

sábado, 6 de noviembre de 2010

16

El Papa, pobre hombre… con lo mayor que está y el trajín que lleva. Pero claro, es lo que tiene ser el sumo pontífice. El máximo exponente de la iglesia católica y el jefe del estado del Vaticano.
Se da la circunstancia de que este fin de semana está de visita por España, primero Santiago de Compostela y luego Barcelona, de punta a punta y tiro porque me toca. Por cierto, qué bonito es Santiago de Compostela. Ciudad estudiantil y religiosa a partes casi iguales y donde más peregrinación por metro cuadrado se puede encontrar de toda España.
Hace unos años estuve en Santiago y qué bien lo pasé. Y qué eucalipto tan maravilloso y ancestral hay en su parque; parque por el que estudiantes y enamorados pasean también a partes casi iguales y los peregrinos descansan sus agotadísimos pies. Santiago, por supuesto, es un lugar donde llueve, y llueve mucho más de lo que llueve en otras ciudades, por lo que se ha ganado el calificativo de una de las ciudades más lluviosas de toda Europa. Quién me viera ahora mismo en Santiago… pero no, estoy en Barcelona, ciudad donde el Papa Benedicto tendrá el placer de alojarse unas horas mañana domingo, día del Señor. La previsión meteorológica dice que el clima va a ser al revés de lo que se podría esperar, mucho sol en Santiago y lluvia en Barcelona, pero no me preocupa, el Papa tiene protección de sobras frente a cualquier tipo de inclemencias… la divina.
Feliz estancia, Santidad, y si no nos vemos, tranquilo, otra vez será.

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