Explicaba Alvy Singer a Annie Hall hace ya algún tiempo que la vida está divida entre lo horrible y lo miserable. Lo horrible es todo aquel que padece alguna enfermedad incurable y lo miserable, todos los demás. Tal vez exageraba un poco Alvy al aplicar los adjetivos, pero no andaba muy desencaminado al pensar que en la vida hay pocos tipos de personas.
Uno de los que me llama más poderosamente la atención es el formado por las personas con una mirada triste.
Una vez se me ocurrió decirle, será por la sinceridad que me caracteriza, a un ex algo, que tenía una mirada triste y que con los ojos azules tan bonitos que tenía era una pena y, oye, le marcó. Cuando años después nos volvimos a reencontrar por casualidad, fue una de las primeras cosas que me explicó, que nunca había podido dejar de pensar en lo que yo le había dicho, que tenía una mirada triste… apuesto a que la sigue teniendo.
Es curioso, pero hay personas así. Yo las veo sobre todo en el metro, fijaos si alguna vez tenéis ocasión de viajar en un transporte público. La gente relaja su cara, creen que nadie les ve, y entonces ofrecen su mirada tal como es, triste.
No quiero que lo confundáis con las personas que por motivos diversos están tristes. No me refiero a semblantes tristes, me refiero a miradas tristes, a caídas de ojos que irremediablemente están dirigidas hacia abajo. Un pena, la tristeza no debería instalarse en la cara de nadie de manera tan perenne, porque esas personas, aunque estén de lo más feliz, seguirán teniendo una caída de ojos preciosa, pero triste. Y lo peor de todo es que muchas de ellas, a día de hoy lo ignoran.
Por cierto, hoy he ido al cine a ver Inside job y, chicos, eso sí es una pandilla de miserables y no lo que decía Alvy Singer...
Blog creado para compartir ideas, sentimientos, realidades... todo aquello que haga sentirnos mejor.
sábado, 30 de abril de 2011
viernes, 22 de abril de 2011
Pasión (II)
Empieza a parecerme sospechoso que todas y cada una de las Semanas Santas de los últimos tiempos, haya llovido. Como bien sabéis porque sois chicos sabios, la Semana Santa cae en una fecha o en otra porque las lunas que son muy caprichosas salen a rebosar un día y no otro antes o después de tal día de aquel mes… pues bien, eso hace que año tras año, la Semana Santa pueda caer a mediados de marzo, a finales de marzo, a comienzos de abril o, como ha ocurrido este año 2011, a finales de abril. Como muchas otras cosas en la vida, dependen de la luna.
A mí me llama la atención la Semana Santa en España porque es puro espectáculo, que para quien se lo crea, está francamente bien y para quien no, también, porque como os he dicho, es un magno espectáculo todo lo que se genera en torno al evento.
Yo de dicha tradición solo sigo eso de no comer carne algunos días, porque lo hacía con mucho fervor mi abuela y como a mí el pescado me encanta, pues digamos que no me cuesta mucho trabajo.
Lo que me resulta francamente fascinante es ver que año tras año desde hace unos pocos, siempre llueve. Caiga en la fecha que caiga, decenas de procesiones se quedan sin salir porque llueve a mares en sus ciudades. Vamos, digo yo que algún año les podía hacer bueno para salir con todo su esplendor… pues no, destinados están a hacer penitencia de la buena porque después de tanto esfuerzo, ensayos, entrenamientos y dinero invertido, no pueden salir y tienen que guardarse su pasión para el próximo año.
Yo me lo apunto y lo voy a seguir observando en años venideros, pero sepa el señor del tiempo, que aquí ya nos hemos dado cuenta de que no le gusta mucho la Semana Santa, ya le hemos calado.
A mí la lluvia sí me gusta, sí, aunque chafar planes a cielo descubierto, los chafa como ninguna, pero será por el motivo que sea, que ya os explicaré en otro momento, a mí me gusta. Feliz Semana Santa tengáis.
A mí me llama la atención la Semana Santa en España porque es puro espectáculo, que para quien se lo crea, está francamente bien y para quien no, también, porque como os he dicho, es un magno espectáculo todo lo que se genera en torno al evento.
Yo de dicha tradición solo sigo eso de no comer carne algunos días, porque lo hacía con mucho fervor mi abuela y como a mí el pescado me encanta, pues digamos que no me cuesta mucho trabajo.
Lo que me resulta francamente fascinante es ver que año tras año desde hace unos pocos, siempre llueve. Caiga en la fecha que caiga, decenas de procesiones se quedan sin salir porque llueve a mares en sus ciudades. Vamos, digo yo que algún año les podía hacer bueno para salir con todo su esplendor… pues no, destinados están a hacer penitencia de la buena porque después de tanto esfuerzo, ensayos, entrenamientos y dinero invertido, no pueden salir y tienen que guardarse su pasión para el próximo año.
Yo me lo apunto y lo voy a seguir observando en años venideros, pero sepa el señor del tiempo, que aquí ya nos hemos dado cuenta de que no le gusta mucho la Semana Santa, ya le hemos calado.
A mí la lluvia sí me gusta, sí, aunque chafar planes a cielo descubierto, los chafa como ninguna, pero será por el motivo que sea, que ya os explicaré en otro momento, a mí me gusta. Feliz Semana Santa tengáis.
domingo, 10 de abril de 2011
Pasión
Sabía yo que eso de estudiar y trabajar al mismo tiempo era duro. Nunca lo hice en mis tiempos de estudiante, pero una vez pasas al mundo del currante, no te queda otra. Y cuando me decidí a hacer este máster, en Gestión Integrada de Proyectos por cierto, me imaginé que iba a ser duro, pero no tanto. No dormir más de 6 horas seguidas ni una noche en muchos meses no se me ha hecho fácil y trabajos y más trabajos y en grupo e individuales y aquí y allá y proyectos y gestión. Tremendo.
¿Ha valido la pena? Me preguntaban hace unos días. Sin duda sí, te dejas mucho dinero y esfuerzo, pero vale vale, y mucho más teniendo en cuenta los cambios que se me avecinan en el terreno laboral. Acerté.
Y ya ha acabado. Sin resultados, todavía. Las evaluaciones, salvo en el examen del carnet de conducir no se suelen saber con mucha celeridad, por lo que como paciente que soy, esperaré tranquilamente 2 o 3 meses a saber en qué queda la cosa, confío en que quede bien.
Ahora lo que toca es unos días de amplias celebraciones (tengo mucho que celebrar ahora, chicos…) y en seguida volver al trabajo con la mayor de las energías y, por supuesto, de las pasiones.
Os dejo con una de las buenas canciones de Scorpions, que no habla de las mismas pasiones que hablaba yo (¿o sí? :-D ) pero que viene a decir lo mismo. En esta vida, o te mueves por pasión, o no avanzas.
¿Ha valido la pena? Me preguntaban hace unos días. Sin duda sí, te dejas mucho dinero y esfuerzo, pero vale vale, y mucho más teniendo en cuenta los cambios que se me avecinan en el terreno laboral. Acerté.
Y ya ha acabado. Sin resultados, todavía. Las evaluaciones, salvo en el examen del carnet de conducir no se suelen saber con mucha celeridad, por lo que como paciente que soy, esperaré tranquilamente 2 o 3 meses a saber en qué queda la cosa, confío en que quede bien.
Ahora lo que toca es unos días de amplias celebraciones (tengo mucho que celebrar ahora, chicos…) y en seguida volver al trabajo con la mayor de las energías y, por supuesto, de las pasiones.
Os dejo con una de las buenas canciones de Scorpions, que no habla de las mismas pasiones que hablaba yo (¿o sí? :-D ) pero que viene a decir lo mismo. En esta vida, o te mueves por pasión, o no avanzas.
lunes, 7 de marzo de 2011
Carnaval
Si a un vagón de metro suben un policía, un cura y un mecánico, puede ser un día cualquiera, pero si a ese mismo vagón se suben una cabaretera, un gato que mida metro ochenta, un hombre de cromañón y una niña con vestido de faralaes, es que estamos en carnaval.
Bueno, me pregunto si en Andalucía las niñas también se pondrán vestidos de faralaes como disfraz. Apuesto a que no. Y también apuesto a que los curas no irán vestidos de curas en el metro porque sea carnaval…
Hacía tiempo que no os escribía y me pareció esta una reflexión curiosa para retomar mi relación bloggera.
No voy menos agobiada que meses atrás, de hecho, estoy en la recta final del master que por varios meses se ha apoderado de mí, pero os echaba de menos y quería comentaros algo sobre Carnaval.
A mí me gusta pensar en Carnaval como se debía pensar desde que se inventó. Como unos días de excesos máximos, descontrol y lujuria para desinhibirse lo máximo posible antes de entrar en los recatadísimos y austeros días de Cuaresma. De ahí provienen los disfraces, la máscara que nos permite desinhibirnos todo lo que queramos sin miedo a ser reconocidos.
Yo, por si acaso, y como soy muy prudente, intento dosificar los excesos, para que, por supuesto, siempre haya alguno en mi vida, y que inmediatamente después pueda ser compensado por otro acto austero. Dicen que en el punto medio está la virtud…
Bueno, me pregunto si en Andalucía las niñas también se pondrán vestidos de faralaes como disfraz. Apuesto a que no. Y también apuesto a que los curas no irán vestidos de curas en el metro porque sea carnaval…
Hacía tiempo que no os escribía y me pareció esta una reflexión curiosa para retomar mi relación bloggera.
No voy menos agobiada que meses atrás, de hecho, estoy en la recta final del master que por varios meses se ha apoderado de mí, pero os echaba de menos y quería comentaros algo sobre Carnaval.
A mí me gusta pensar en Carnaval como se debía pensar desde que se inventó. Como unos días de excesos máximos, descontrol y lujuria para desinhibirse lo máximo posible antes de entrar en los recatadísimos y austeros días de Cuaresma. De ahí provienen los disfraces, la máscara que nos permite desinhibirnos todo lo que queramos sin miedo a ser reconocidos.
Yo, por si acaso, y como soy muy prudente, intento dosificar los excesos, para que, por supuesto, siempre haya alguno en mi vida, y que inmediatamente después pueda ser compensado por otro acto austero. Dicen que en el punto medio está la virtud…
miércoles, 9 de febrero de 2011
Letargo
Hola a todos,
Como cada invierno les pasa a muchos animales, este año me ha tocado a mí. Y aunque se trate de una de mis estaciones preferidas (nunca por encima de su predecesora, el otoño), este invierno estoy demasiado inactiva en mi blog.
Sabía yo que estudiar un master ocupaba mucho de tu tiempo libre, pero hasta que no se mete uno en él, no sabe cuánto.
Os pido disculpas por este letargo, porque además de dejaros sin una nimia fuente de reflexiones, me dejo a mí misma sin lugar para dar rienda suelta a todos los renglones que uno tras otro acuden a mi cabeza sin ocasión de hacerse realidad.
Prometo apuntar las mejores ideas en una servilleta y a la mínima que tenga un minuto, os las cuento.
Gracias a todos por esperar y, por supuesto, os dejo con una buena melodía, no creo que sea la versión que más os guste, pero como es mi blog y es mi letargo, me quedo con una que ahora mismo me parece bastante original :-D
Nos vemos.
Como cada invierno les pasa a muchos animales, este año me ha tocado a mí. Y aunque se trate de una de mis estaciones preferidas (nunca por encima de su predecesora, el otoño), este invierno estoy demasiado inactiva en mi blog.
Sabía yo que estudiar un master ocupaba mucho de tu tiempo libre, pero hasta que no se mete uno en él, no sabe cuánto.
Os pido disculpas por este letargo, porque además de dejaros sin una nimia fuente de reflexiones, me dejo a mí misma sin lugar para dar rienda suelta a todos los renglones que uno tras otro acuden a mi cabeza sin ocasión de hacerse realidad.
Prometo apuntar las mejores ideas en una servilleta y a la mínima que tenga un minuto, os las cuento.
Gracias a todos por esperar y, por supuesto, os dejo con una buena melodía, no creo que sea la versión que más os guste, pero como es mi blog y es mi letargo, me quedo con una que ahora mismo me parece bastante original :-D
Nos vemos.
sábado, 15 de enero de 2011
Alcohol
Cuando se cumplen dos semanas de la entrada en vigor de la ley antitabaco en España, los que me conocéis esperáis como agua de mayo que escriba sobre la misma, pero estoy tan estupefacta con los beneficiosos efectos de la ley sobre el olor de mi ropa que de momento, os hablaré de otros temas. El alcohol, por ejemplo.
El alcohol es francamente malo. Ya sé que estáis cansados de oír y de leer que mucho alcohol en tus venas (por más que se jactara Ramoncín) no trae nada bueno ni para tu hígado ni, por motivos que a continuación os explicaré, para tu cabeza. Pero vale la pena repetirlo, os lo aseguro.
Estaba yo la otra tarde tosiendo como una loca en la consulta del médico (me encuentro algo mejor, gracias), cuando a nuestro lado se paseaba arriba y abajo una chica que apretaba su cabeza con ambas manos, daba la impresión de que le iba a estallar y si esa era la impresión que nos daba a nosotros, no quiero ni pensar qué impresión le daba a ella.
La muchacha se sentó algo más allá, al lado de otra, a la que por lo que se ve no le dolía nada. La otra sacó su teléfono móvil del bolso e hizo una llamada. Gracias a la mitad de esa llamada (la de la chica acompañante) todos nos enteramos de qué le había pasado. Estando de fiesta, ella y un grupo de amigos habían bebido más de la cuenta, demasiado probablemente, y cuando regresaban a casa, la chica se había resbalado y se había caído de espaldas golpeando su cabeza contra el suelo. Quiero pensar que su trasero llegó al suelo antes que su cabeza o un brazo o un hombro, porque de llegar primero la cabeza, a buen seguro que la hubiéramos visto bien vestida y rodeada de flores en horizontal, pero como estaba allí, quise pensar en positivo.
Una pequeña recomendación: si bebes, ni conduzcas, ni hagas estupideces, porque te puede ocurrir algo soberanamente estúpido, en el mejor de los casos.
Pero como todos sabéis que siempre intento ver la versión más positiva de las cosas, os dejo con una imagen más optimista del alcohol. Imaginaos esta otra estampa: de fondo música suave, una botella de vino, luz de unas velas y una manta… no me negareis que es ideal. Aisssss, el invierno es lo que tiene, a menudo apetece taparse con una manta, ¿verdad?
El alcohol es francamente malo. Ya sé que estáis cansados de oír y de leer que mucho alcohol en tus venas (por más que se jactara Ramoncín) no trae nada bueno ni para tu hígado ni, por motivos que a continuación os explicaré, para tu cabeza. Pero vale la pena repetirlo, os lo aseguro.
Estaba yo la otra tarde tosiendo como una loca en la consulta del médico (me encuentro algo mejor, gracias), cuando a nuestro lado se paseaba arriba y abajo una chica que apretaba su cabeza con ambas manos, daba la impresión de que le iba a estallar y si esa era la impresión que nos daba a nosotros, no quiero ni pensar qué impresión le daba a ella.
La muchacha se sentó algo más allá, al lado de otra, a la que por lo que se ve no le dolía nada. La otra sacó su teléfono móvil del bolso e hizo una llamada. Gracias a la mitad de esa llamada (la de la chica acompañante) todos nos enteramos de qué le había pasado. Estando de fiesta, ella y un grupo de amigos habían bebido más de la cuenta, demasiado probablemente, y cuando regresaban a casa, la chica se había resbalado y se había caído de espaldas golpeando su cabeza contra el suelo. Quiero pensar que su trasero llegó al suelo antes que su cabeza o un brazo o un hombro, porque de llegar primero la cabeza, a buen seguro que la hubiéramos visto bien vestida y rodeada de flores en horizontal, pero como estaba allí, quise pensar en positivo.
Una pequeña recomendación: si bebes, ni conduzcas, ni hagas estupideces, porque te puede ocurrir algo soberanamente estúpido, en el mejor de los casos.
Pero como todos sabéis que siempre intento ver la versión más positiva de las cosas, os dejo con una imagen más optimista del alcohol. Imaginaos esta otra estampa: de fondo música suave, una botella de vino, luz de unas velas y una manta… no me negareis que es ideal. Aisssss, el invierno es lo que tiene, a menudo apetece taparse con una manta, ¿verdad?
domingo, 2 de enero de 2011
Página en blanco
El mayor miedo de todo escritor es el de enfrentarse a una página en blanco. Da miedo e incluso pavor el situarse frente a un espacio en blanco en el que se supone que has de verter ingeniosas o ilustradas ideas y ese miedo se multiplica si encima te pagan por ello.
Pero cuando suelto esta verdad, me viene de inmediato a la cabeza un buen amigo coleccionista de cervezas del mundo que me ha repetido más de una y de dos veces lo importante que es la labor de investigación previa a ese momento. Como decía aquel… si viene la inspiración que me pille trabajando, ¿verdad?
Pues algo parecido me ha venido esta mañana a la cabeza cuando en uno de los vídeos que veo en inglés por aquello de practicar los idiomas explicaban qué tenemos que hacer este nuevo año 2011 para tener éxito económico. La locutora del vídeo, con una sorprendente voz bastante desafinada pero muy entusiasta, nos explicaba que para alcanzar unos buenos propósitos financieros para 2011 (reducir nuestra deuda, ahorrar más y gastar menos) solo tenemos que seguir tres (me temo que no muy sencillas) reglas: tener un objetivo realista (en la cantidad y en el tiempo), escribir nuestro plan para llevarlo a cabo y, por último, usar la cabeza y no el corazón, a la hora de actuar.
No sé si parece sencillo o complicado, pero yo por lo menos, me pongo a ello sin dilación, que el año en el que entramos no se avecina fácil en términos económicos, pero sé que si nos enfrentamos con una buena actitud, puede que resulte un poco mejor.
Pero cuando suelto esta verdad, me viene de inmediato a la cabeza un buen amigo coleccionista de cervezas del mundo que me ha repetido más de una y de dos veces lo importante que es la labor de investigación previa a ese momento. Como decía aquel… si viene la inspiración que me pille trabajando, ¿verdad?
Pues algo parecido me ha venido esta mañana a la cabeza cuando en uno de los vídeos que veo en inglés por aquello de practicar los idiomas explicaban qué tenemos que hacer este nuevo año 2011 para tener éxito económico. La locutora del vídeo, con una sorprendente voz bastante desafinada pero muy entusiasta, nos explicaba que para alcanzar unos buenos propósitos financieros para 2011 (reducir nuestra deuda, ahorrar más y gastar menos) solo tenemos que seguir tres (me temo que no muy sencillas) reglas: tener un objetivo realista (en la cantidad y en el tiempo), escribir nuestro plan para llevarlo a cabo y, por último, usar la cabeza y no el corazón, a la hora de actuar.
No sé si parece sencillo o complicado, pero yo por lo menos, me pongo a ello sin dilación, que el año en el que entramos no se avecina fácil en términos económicos, pero sé que si nos enfrentamos con una buena actitud, puede que resulte un poco mejor.
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