Me indigna lo que está ocurriendo con los refugiados de Siria. Me consterna lo que está sucediendo con las personas que se amontonan en circunstancias deleznables en las fronteras de países europeos, buscando algo de paz.
Cada día miles de supermercados de toda Europa tiran comida a punto de caducar a la basura, por no hablar de la que tiramos a la basura, esta vez sí caducada, las personas en sus casa.
Con esa comida nadie en esas circunstancias pasaría hambre. Pero además, en todas las grandes ciudades europeas hay espacios vacíos, casas vacías en las que bien se podrían acomodar familias enteras. Afortunadamente en Europa no estamos en guerra, pero ¿de verdad no se puede hacer nada a nivel de ciudades (ya no de países) para ayudar a estas personas? ¿Somos inhumanos?
Puntos suspensivos entre corchetes o paréntesis es lo que se escribe cuando se omite una palabra o fragmento del original. Pues así he querido comenzar este post, y es que cuatro meses es mucho tiempo para omitir un fragmento. Que el tempus fugit ya lo sabemos todos, pero esa sentencia no nos debería condicionar para lo que queremos hacer en un futuro, sino para lo que ya estamos o no haciendo. Ese es mi caso.
Ha llegado la hora de replantearme mi blog. Llevo casi siete años con él, años en los que han ocurrido muchas cosas que vosotros habéis compartido conmigo. Pues así voy a seguir, ya que así me lo habéis pedido. ¡Gracias!
Y para celebrar nuestro reencuentro, os dejo con una canción que aunque apareció hace unos años, yo la acabo de felizmente descubrir.
Aún nos podemos fiar del ser humano. Hoy empiezo con rotundidad. A veces cuesta creerlo, especialmente cuando vemos la televisión, pero sí, aún no hemos perdido la esperanza en el ser humano.
Os cuento esto porque hace unos días me sorprendí gratamente. Os cuento por qué. Fue el viernes pasado. Iba yo de paseo por el barrio cuando pasé por delante de una panadería que me gusta mucho, porque parece increíble, pero tiene buen pan y a la vez se puede decir que lo vende a relativo bien precio (es muy difícil encontrar las dos cosas juntas en Barcelona).
Uno de los panes que hacen en esa panadería me encanta. Es un pan enorme, con forma de trenza, la corteza es dura y la miga, densa y blandita a la vez, muy rico. Y lo venden por un euro con cincuenta céntimos, 1'50€. Es bastante buen precio si tenemos en cuenta que el pan es grande, da para dos personas, dos días.
Pero como no es la panadería más cercana a mi casa, normalmente no voy ex profeso.
Y el viernes pasado por la tarde, pasé por delante y entré a preguntar si tenían, y sí, tenían pan de trenza. Pero cuando fui a pagar me di cuenta de que había gastado todas las monedas por la mañana y no llevaba nada más, ningún billete, ni grande ni pequeño, y pagar con tarjeta para un importe de un euro y cincuenta céntimos me parecía inadecuado.
Cuando le dije a la dependienta que no tenía suficiente dinero, me dijo con la mayor de las calmas que ya se lo pagaría. Y yo 'que no, que no, que lo dejo, voy a casa a por dinero y ya volveré' y ella insistiendo en que no, que me lo llevara y ya se lo pagaría otro día... ¡otro día! Si tengo que esperar otro día para pagar a la señora el pan, ya sé yo que esa noche no duermo.
Y sí, me lo llevé, me lo llevé, pero con una sonrisa en mi cara, por la alegría que me había producido el comprobar que aún hay gente buena por ahí, que esa señora me fió sin conocerme de nada.
Obviamente, volví esa misma tarde y le pagué el pan (no sin antes llevarme una media bronca de la señora quien vio con muy malos ojos que yo hubiera vuelto a salir de casa solo para pagarle... solo... qué maja, viva la gente buena :-)
Hoy os dejo con esta canción, que da buen rollito, y os la dejo en la versión de la personalísima voz de Rod Stewart... feliz semana para todos.
Me molesta sobremanera cuando se acude a la guerra de lenguas para defender posturas políticas. Estos días atrás estuvimos inmersos en una divertida y absurdísima campaña electoral por la presidencia de la Generalitat de Catalunya, eso a priori, porque las elecciones tenían un trasfondo muy diferente al que podría parecer. Pero en esa campaña electoral, sea porque había temas más necesarios para debatir, sea porque ya se ha superado, no se ha hablado de la batalla castellano o catalán. A mí me parece que la batalla en la que deberíamos estar todos inmersos es si aprendemos más o más lenguas, inglés, francés, alemán, saber dos o tres lenguas no hace sino enriquecer. Y yo sé muy poco francés, pero me encantaría aprender más para entender al primer escuchazo (¿eso existe?) la canción del anuncio de 'ha llegado el otoño' de El Corte Inglés. Un descubrimiento para mí, porque mi ignorancia consiguió que no hubiera conocido hasta ahora a Serge Gainsbourg, el cantante francés que interpreta la canción banda sonora del anuncio, Comic Strip. El anuncio no está mal, pero no os lo pongo porque solo destaco los que me llaman de verdad, pero la canción sí, primero porque me gusta, me parece divertida y tiene un no sé qué tan francés... y en segundo lugar porque Brigitte Bardot está espectacular. A disfrutar, familia, feliz fin de semana o feliz día si no me leéis hoy ;-)
Hoy me apetece escribiros sobre el paso del tiempo en el cuerpo. Que pase es imprescindible para seguir ahí, pero si nos cuidamos un poquito, pasa mejor.
Todo viene del anuncio de Nescafé Vitalissimo, del que en televisión solo he visto la versión masculina, pero la femenina también está muy acertada. Parece que a los 40 nos empieza a dar la neura del volvernos jóvenes, pero no es exactamente así. Es que por estadística, es el punto más o menos medio de la vida de una persona.
Yo estoy cerca y encantadísima de estarlo, felicísima es poco.
Pero es cierto que a la fuerza a esa edad ya has perdido gran parte de la juventud del cuerpo, cuando te dolían las piernas 'de crecer', cuando no existía una arruga en tu cara o cuando estabas hasta las 6 de la mañana moviendo el esqueleto y al día siguiente te podías levantar a tomar la cervecita del aperitivo con los colegas. Ahora es prácticamente imposible.
Tengo amigos que le han dado fuerte al deporte y se nota, están estupendos, pero no tienen 25 ni los volverán a tener. ¿Y qué, me pregunto yo? A mí me importa un bledo no tener 25, soy muchísimo más feliz ahora y si me hubieran dicho entonces que ahora estaría como estoy, no me lo hubiera creído.
La belleza no está en lo físico, que también, está mucho más allá, está en los instantes, está en las sensaciones, eso es sentirse bien. Se puede ser joven y estar hecho un trapo.
Que pase el tiempo y todos lo veamos, mientras haya risas y una mirada limpia, contad conmigo.
Os dejo con una canción de Lana del Rey, banda sonora de una película que no he visto, que habla de si me vas a seguir queriendo cuando ya no sea joven y guapa... I know you will... ;-)
Esta semana nos ha golpeado en nuestras televisiones, periódicos y móviles la imagen de Aylan, el niño que murió en el mar cuando su familia huía de la guerra que azota su país, Siria.
Las guerras no sirven para nada, estoy cada día más segura (si cabe la posibilidad de estar más seguro cuando seguro se está). No me valen argumentos mercantilísticos, si sirven para algo útil, que venga alguien a explicármelo, le rebatiré todas y cada una de las veces. Las guerras no sirven para nada bueno a la gente de bien, para nada.
Y el tiempo se ha encargado de demostrarlo, decidme una sola guerra de la que hayamos aprendido que vale la pena seguir guerreando.
(...)
No hay. No la sé, ni que vaya 300, ni 80, ni mil años atrás.
Viva la paz, viva la gente que quiere vivir tranquila, vivan si nos dejan vivir.
Y hoy os dejo con el archiconocido Imagine de John Lenon, que tristemente parece no caber en la imaginación de mucha gente.
Acabo de regresar de mis vacaciones, algo cortas para mi gusto, pero geniales.
No conozco toda Andalucía, pero en esta ocasión he estado en la zona de Huelva y es, sencillamente, espectacular, la provincia me recuerda, salvando las distancias, a Barcelona, pues tiene unas costas preciosas y una sierra bellísima.
Se come de lujo, aún me relamo al recordar el pez espada que me comí preparado a la brasa, con una vista preciosa frente a mí. Sus playas no están tan masificadas, porque es la provincia andaluza más alejada para casi todo el mundo (excepto si vives en Badajoz, claro) y tiene unas puestas de sol a orillas del Guadiana que te dejan embrujado para siempre.
No tenía previsto quedarme tantos días, pero la magia me atrapó.
Y otra de las cosas que más me maravilla es el ceceo con el que hablan. Una zorpreza si no lo sabes, pero para mí es preciozo. En otras zonas de la península, y en muchas de Latinoamérica, hay seseo, pero en esa parte de Andalucía (salvo en la ciudad de Sevilla), hay ceceo.
Y no me olvido de las personas que allí he encontrado, son maravillosas, no me han podido tratar mejor. ¿Que si volveré? Definitivamente zí.
Me hubiera quedado mucho más tiempo de no ser porque mi trabajo me reclama. Así que aquí estoy de regreso en esta nueva temporada con más energía que nunca. Con muchos temas que comentar y con ganas de que participéis. Aquí me tenéis, así que vamos allá :-)